Reportaje sobre Viventia en la revista ‘Equipos & Talento’

El marketing aplicado a RRHH: la coherencia de un mensaje interno

 

Si hay algo que permanece inmutable en las organizaciones es, sin duda, el propio cambio. Hoy en día, la tecnología, el auge de las redes sociales, el aumento de la complejidad y la incertidumbre hacen, precisamente, que este cambio sea, aún si cabe, más complejo. Precisamente, para poder gestionar estos cambios de manera correcta por parte de los directivos aparece una herramienta muy potente: el marketing aplicado a la gestión de Recursos Humanos.

En la cuarta edición del estudio Global Executive Officer de IBM se confirma que los líderes del sector privado y público creen que el rápido crecimiento de la complejidad es el principal reto que afrontan. El estudio, basado en entrevistas personales con más de 1.500 CEO’s de todo el mundo, señala, además, que las empresas no están preparadas para asimilar de forma eficaz esta complejidad en un contexto global. Y es que la creatividad es la competencia del liderazgo más importante para progresar a través de esta complejidad. Una poderosa herramienta para que los directivos actuales gestionen estos cambios y retos de la manera más óptima es el marketing aplicado a la gestión de los Recursos Humanos. Si se conocen y se aplican las técnicas necesarias para influir en el comportamiento de los consumidores ¿por qué nos resulta tan difícil hacer lo mismo con las organizaciones? Desde Viventia proponemos una visión desde la óptica de la gestión de los RRHH hacia el posicionamiento interno y el marketing relacional. Se trata, en definitiva, del uso de las técnicas del marketing relacional en la gestión de personas. Lo importante no es si estas personas están dentro o fuera de la empresa, si son clientes o proveedores; en definitiva, el cambio es cambio, esté donde esté el target del mismo. Esta idea no es nueva. David Cuadrado, socio director de Viventia, se apoya en los conocimientos de filósofos y pensadores pasados. Recuerda que el psicólogo Kurt Lewin ya determinó a mediados del siglo XX la tesis que después desarrolló el teórico del cambio organizacional Edgard Schein. Su teoria aseguraba que para provocar cambio cultural en los individuos es necesario descongelar los hábitos adquiridos y propios e introducir las nuevas propuestas de conductas y actitudes.

Saber vendernos internamente

Viventia cree que el marketing aplicado a los Recursos Humanos se convierte en técnicas que nos permiten “vender” la idea de empresa, con sus objetivos, estrategias, directrices, a un mercado constituido por los trabajadores, que no dejan de ser sus clientes internos. Éstos desarrollan su actividad en la empresa con el objetivo de incrementar su motivación y, consecuentemente, su productividad. Y no hay que olvidar que nuestro primer cliente es el que está dentro, él que hace que se cumplan las estrategias. En este punto, entra en escena un concepto muy importante: la actitud. El gurú Leon Festinger afirmaba que la actitud es la suma de la información racional sobre una área de aprendizaje, la conducta que nos permitirá asegurar nuestra predicción de actuación ante una situación determinada, y la afectividad que nos impulsará o alejará de la propuesta presentada. Siguiendo esta idea, se entiende que las políticas comunicativas en las organizaciones que no tienen en consideración al público al que se dirigen, fracasan.

Pantallas internas

La comunicación interna es clave en esta comunicación y en esta “venta” directa al principal cliente de una empresa, sus trabajadores. Atrás ha quedado el tiempo de una comunicación a través de revistas, tablones de anuncio o notas. Actualmente, estamos en la era digital y ello ha cambiado la manera de interactuar con los empleados. En Viventia apuestan por las pantallas de comunicación, que ya usan empresas como Mango o Novartis. Se tratan de pantallas donde se informa de eventos, hacen formación, promueven ofertas, fomentan hábitos de seguridad, etc. Asimismo, existen unas claves para que la comunicación con el equipo sea correcta y de los frutos deseados. En primer lugar, debe ser una comunicación coherente; es decir, se debe decir lo mismo que lo que se hace. Por otro lado, en esta comunicación interna se debe saber jugar con la emotividad y la continuidad: trabajar los impactos emocionales a través de una lluvia fina que cale al empleado. Asimismo, el canal por el cual expresamos un mensaje debe convertirse él mismo en un mensaje. Es necesario que lo que decimos sea coherente con el canal. Se pueden usar códigos QR para hacer un resumen de un curso, juegos o concursos para invitar a programas formativos, salvapantallas que se conviertan en un recuerdo permanente de valores, etc.

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